Corría la turbulenta década de los años sesenta del siglo XX. Macario, campesino adolescente, en un viaje con su abuela a la ciudad de Celaya, escuchó por primera vez el sonido eléctrico de un grupo de rocanrol. El impacto que le causó fue decisivo: a partir de ese momento, su anhelo de formar un grupo musical se convirtió en una obsesión hasta lograrlo. Claro, superando una serie de obstáculos que, en su conjunto, dan forma a esta polifacética novela, en una época que es un hito de la cultura musical grupera en México y otras latitudes.
